Excitante cuento sexual para pervertidos

Sexo en directo con Marina

Le dije que no se preocupara por nada y que se relajara, ella me miraba sonrojada por la excitación, expectante por su cam en directo a ver qué iba a hacer. Volví a meter mi cabeza entre sus piernas y empecé a buscar su clítoris, tal y como había visto en las películas. Sus pelos no me ayudaban en la búsqueda, pero mi lengua se supo abrir camino y dar por fin con ese pequeńo clítoris tan rico.

El mejor sexo perverso en directo

Me encanta hacer sexo oral

Empecé a lamerlo mientras la miraba, aún estaba semi-incorporada mirándome, aunque entornaba sus ojos y gemía levemente. Yo continuaba dando lengüetazos en su vulva, notando su calidez, su sabor salado, su carne palpitante en mi boca. Marina se recostó en la cama y empezó a jadear, cada vez más alto, gozando.

Yo realmente disfrutaba de la situación, haciendo gozar por primera vez a una mujer, teniéndola desnuda para mi, saboreando su sexo. Yo me encontraba más excitado que nunca, con unas ganas enormes enormes de quitarme el pantalón y penetrarla en ese mismo momento, pero me contuve y seguí chupando su clítoris, cada vez más rápidamente. Marina estaba cada vez más excitada, y empezó a mover sus caderas elevándolas, por lo que aceleré mis lamidas.

Los gritos de placer al llegar al orgasmo más deseado

Ella empezó a emitir pequeños gritos de placer y, agarrándome la cabeza con ambas manos, me presionó contra su sexo mientras soltaba un largo y sonoro suspiro. Había alcanzado un orgasmo, y yo continuaba pasando mi lengua por su vulva, ahora más suavemente, mientras ella recuperaba la respiración al tiempo que me acariciaba mi cabeza, hasta que acabe corriéndome y echando todo mi semen sobre su vagina tan húmeda después de haberse corrido unas cuantas veces al masturbarla tan suavemente que le encantó.